Drogas y Sexualidad
Sabemos que estas sustancias que producen adicción, son utilizadas o consumidas porque de alguna manera se necesita llegar a un estado placentero que no se ha logrado encontrar en el hogar, en la familia o en su vida cotidiana.
En el inicio de la adicción o en el consumo ocasional de drogas con dosis bajas, pueden actuar como desinhibidores psicológicos y mejorar la respuesta sexual; pero el uso continuo afecta el desempeño sexual hasta disminuir la excitabilidad y el deseo sexual.
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Marihuana
Como el alcohol, las primeras veces puede desinhibir alguna situación no resuelta y permitir una relación sexual exitosa, pero va obligando a su utilización o dependencia.
El uso permanente va reemplazando los efectos excitantes por un paulatino desinterés sexual y trastornos erectivos.
Anfetaminas y cocaína
Son estimulantes cerebrales muy potentes produciendo placer eufórico, desinhibición y aumento de la agresividad.
Se afirma que “los deseos eróticos se aumentan pero las funciones sexuales se debilitan”, ya que dificulta o imposibilita el orgasmo.
El uso continuado, disminuye el interés por la sexualidad. La desnutrición y los estados paranoides, en los casos avanzados llevan al abandono de la sexualidad.
La droga se hace necesaria para evitar la fatiga y la intensa depresión cuando termina su efecto euforizante.
Alucinógenos: por ej. LSD
No es buscada por los adictos para la estimulación sexual.
Quien consume estas drogas buscan un mundo distinto, una realidad distinta y las alteraciones de la percepción y de la conciencia producen ese efecto.
La droga no estimula a la relación afectiva ni al intercambio, por el contrario aísla.